domingo, 18 de septiembre de 2011

Reflexión sobre Gubern y Sibilia

El tiempo de ocio, sus límites y sus alcances, es lo que se plantean como foco de análisis Román Gubern y Paula Sibilia. Desde el surgimiento de la jornada laboral de 8 horas, acompañada por el "fin de semana" entendido como tal, a principios del siglo XX, la industria del ocio fue creciendo notablemente con el correr de los años, paulatinamente con el paso de la sociedad industrial a la posindustrial, y con la flexibilización laboral.

La escuela de Frankfurt fue la primera en estudiar el gran negocio del ocio, considerado como un momento de consumismo masivo. Desde ella, se analiza que el ocio es un privilegio de los países con economías más desarrolladas, en las cuales sus habitantes prefieren tener más tiempo libre en detrimento de un ingreso mayor.

De todas maneras, el ocio se diferencia del tiempo libre. Éste último se puede medir, lleva una cronología. En cambio, el ocio es la forma de emplear el tiempo libre. Es el cómo y en qué usarlo. Esto indica que son dos conceptos complementarios.

El tiempo libre de los trabajadores condujo al surgimiento de nuevas actividades, de momentos de ocio. Las nuevas tecnologías produjeron un aislamiento. Paradójicamente, en la era de las comunicaciones, el ser humano, a partir de una PC, un dispositivo móvil, etc., se termina refugiando en la soledad.

Todo esto constituye una disminución de la sociabilidad. Todo se reduce a un "click", a un "enter", a una red social, y cada vez nos alejamos más de una reunión o de un café.

Por último, existe una nueva disyuntiva: el trabajo desde el hogar. Lo que hace es derrivar la frontera entre los momentos laborales y los de ocio. No permite diferenciarlos con claridad, ni saber cuándo emplear el tiempo disponible en qué actividad.


-Video: la opinión de la Paula Sibilia sobre la cultura en la sociedad posmoderna.

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