Aquí, Williams nos habla de "determinismo tecnológico" y "pesimismo cultural". El primero trata de que la tecnología influye a la sociedad, la determina. Aunque la sociedad no hace lo mismo con la tecnología, sino que se adapta constantemente a ella, y a las modificaciones que se van produciendo.
El "pesimismo cultural" es la idea de que las nuevas tecnologías llegaron para producir el "desastre cultural". Es una mirada apocalíptica sobre el desarrollo tecnológico. Los "pesimistas" piensan que todo es cuestión de dinero, que define a la sociedad, a su cultura, y esto se impone desde diferentes perspectivas: mecenazgo, patrocinio, publicidad, etc.
El orden capitalista es el hegemónico. Si bien hay teorías que intentan explicar que hay tecnologías que llegaron para homogeneizar y abrir la ventana al mundo, lo que quieren es dominar a las culturas minoritarias, que van camino a desaparecer y caer en manos de quienes manejan el dinero, que es lo que verdaderamente guía el avance. Esta es la mirada negativa en la que se posa Williams, de quien se interpreta que incluso la cultura pasó a ser un negocio. Todo contenido está influenciado por las relaciones comerciales.
Por eso la cultura y la tecnología no son elementos disociables, sino que están vinculados y deben analizarse en conjunto, bajo la lógica comercial que impera en el mundo capitalista.
- Video complementario: el concepto de cultura en la modernidad.
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